bandera
La abdicación de S.M. el Rey Juan Carlos para dar paso a la generacion de S.M. Felipe VI, parece haber abierto un nuevo tiempo de esperanzas y quehaceres. Algunos ancianos y prestigiosos soldados creen haber oído : Misión cumplida, pueden retirarse. Pero no es así. España no se salva porque uno agite una bandera de esperanza.España es como la tierra que los labradores aran, siembran, abonan, sulfatan, limpian, siegan,recogen para volver a abonar, esperar el tempero, y así empezar el ciclo de labrar. etc. España no permite descansos, es ir en bicicleta, si dejamos de pedalear se cae. España va de la euforia a la depresión con extrema facilidad. Los viejos soldados y todos los ciudadanos curtidos en la búsqueda de la democracia, que pusieron su honor, honradez y trabajo al servicio del resto de los españoles, no pueden retirarse. Limpios de ambiciones personales, deben salir -si es preciso de uno en uno- por todos los pueblos de Cataluña y del resto de España para combatir el silencio de los conformistas y el griterío de los talibanes

domingo, 13 de abril de 2014

Jugar con fuego y perder - Ucrania

Promover  las ideas políticas  activando los sentimientos del pueblo  para  lanzarlo a la calle,  azuzarlo  y asi   presionar al gobierno con el  número de manifestantes,  de  su actitud, de sus   gritos, banderas, ocupaciones, actos incívicos ocasionales,  etc, supone el fin de la democracia ,   donde el poder esta  en las urnas y no en la calle
La derecha con este Golpe de Estado,  consiguió el Poder  y  también  dividir su sociedad. Los ucranios y los  de origen y lengua rusa.    La desconfianza se implanta. Los conflictos lingüísticos, económicos  y políticos  estallan.  Crimea se pone a salvo declarándose independiente. Rusia gana, Ucrania pierde .
La ira  se transforma en acusación: los rusos tienen la culpa de todo. A partir de este momento todo lo que huela a ruso es sospechoso. Volvemos a empezar. La población rusa de las provincias limítrofes  se siente acosada. Su salvación, étnica, lingüística, económica se hallara bajo  el manto protector de la Madre Rusia.   Ucrania está a un paso del desmembrarse o  a un paso  de la guerra y el desmembramiento.  Occidente no entrará en guerra por esta jugada sucia de  la derecha Ucraniana   y de  los  poderes  económicos occidentales   que  fomentaron la jugada .

Demasiados caso  en la historia  y en el presente para  no tomar nota.

lunes, 7 de abril de 2014

No son horas de silencio

En  el   pequeño y querido pueblo donde viví de niño,  los modos  de divertirse eran escasos.  Uno muy típico  - mientras esperábamos en el patio de  entrada de la escuela,  que nos ordenaran  formar,  para cantar el himno nacional-  era que alguien  trazara con el pie en la  tierra  una raya.  Tras esto.  se dirigía a los demás  para decir  que quien la  pasara sin su permiso  recibiría una paliza.  De esa forma en minutos, se formaban dos grupos, sus amigos a un lado y el resto en otro. Abalanzados  unos  sobre  otros se formaba inmediatamente una montaña  de niños tratando de pegar o ahogar al contrario.  Unos minutos después  la voz de los profesores  ordenaba  formar  para cantar unos de los tres himnos.  Alguna ropa descosida, alguna nariz sangrando y  poco más.  Todo había acabado  y olvidado hasta el día siguiente que otro niño volvería a trazar  una raya en el suelo.
Toda mi vida he odiado  a quien traza rayas o  señala fronteras  físicas, étnicas, lingüísticas, religiosas o políticas. Son irremediablemente  unas  fuentes de conflicto  entre los más, para servir de escalones al poder a unos pocos. ¡¡¡ Sigue sin entenderse ¡¡¡. No he hecho otra cosa en mi vida - como tantos  otros miles de personas -  que tratar de crear  puentes de entendimiento. Ahora es  tan urgente como en los años 70.

No es hora de seguir callados.  Las rayas, las divisiones, los enfrentamientos,   no suceden   únicamente por la ambición de poder de unos pocos, también tienen responsabilidad aquellas buenas personas  que al   mantenerse en silencio,  lo permiten.

jueves, 3 de abril de 2014

La historia de Doña Herminia

En la reunión anual de nuestras familias en uno de los  pueblos donde habíamos vivido es la ocasión de los recuerdos, vivencias y chascarrillos y anécdotas de  abuelos y viejos amigos. En un momento determinado, expliqué una relativa a Doña Herminia, una elegante y cariñosa -aunque distante- señora. Casada con Don Matías –probablemente el más rico de la comarca-   procedía  de una familia bien. Se le notaba en su estar y saber. Tocaba el piano, tenía muchos libros  y su enorme casa estaba equipada con hermosos y antiguos muebles, vajillas, retratos etc. Los niños decíamos que parecía la casa de una marquesa, aunque  no sabíamos como era la casa de una marquesa.
Al acabar la  anécdota, uno de los presentes me dijo que Dña. Herminia todavía vivía. Con más de noventa años  se encontraba bien de la cabeza y de salud.  Diariamente hacia un pequeño paseo, hiciera frio o calor. Aunque para ir  a misa los domingos lo hacía en silla de ruedas, pues la pendiente del camino y la distancia lo hacían aconsejable.  Me sorprendí y me alegre, decidí que a la mañana siguiente iria a verla . Aquella noche me vino a la cabeza un  recuerdo especial .

Recuerdos de infancia 
Doña Herminia y Don Matías  tenían un especial afecto y amistad con mis padres. Les unían la afición a la música, la lectura, el amor por la conversación serena y la discusión política sosegada. Pero  lo especial de la relación era  la gran complicidad y confidencialidad  entre  mi madre y Doña Herminia. Siempre que se despedían cuchicheaban algunas palabras al oído y esto les generaba una hermosa y dilatada sonrisa.

 Me gustaba ir a su casa por ver a  mi madre  sentirse  tan feliz y sonriente. En estas visitas a mis hermanos y a mi  no nos hacían ni caso. Sentados en el salón,  nos daban de merendar  pan con chocolate, o con membrillo, o con mermelada de tomate  y un vaso de leche,

miércoles, 2 de abril de 2014

Analfabetos sociales frente a ETA

Durante los últimos años de vida del general Franco, en un pequeño sector de los servicios de espionaje se hacían reflexiones y análisis, que no sólo chocaban contra la inmensa mayoría del propio servicio. También había una parte importante de las personas que estaban involucradas en la lucha terrorista incapaces de dedicar unos minutos, horas o días a analizar las causas o consecuencias de la situación.

Del análisis que hacíamos algunos en esos años 60 y 70, sobre el terrorismo en general y el de ETA o de Terra Lliure en particular, se deducía que la política antiterrorista era una escalera, con los siguientes peldaños:

1º PREVENIRLO: Lograr mediante la acción política que el terrorismo no se despierte, que no haya motivo, que existan cauces convincentes. Es responsabilidad total de los partidos políticos y del Gobierno. POLÍTICOS

Conclusión: Lo debieron hacer, pero en el inicio no se quiso y luego ya no pudieron.

2º DISUADIRLO: Que si el terrorismo se despierta e inicia su actuación, las dificultades operativas, logísticas, económicas e informativas a las que se tengan que enfrentar sean tan elevadas, que en un breve plazo se convenzan de la dificultad o imposibilidad de progresar en ese

Seminarios en Peñíscola con futuros líderes

Si la política de todos los países democráticos es un péndulo oscilante, España debe ser la inventora y la victima del péndulo casi giratorio. Nuestro péndulo histórico no oscila 15º o 25º a cada lado señalando los cambios de orientación política del país. Nuestro péndulo viene superando históricamente los 90º: Afrancesados – Fernandinos, Carlistas – Isabelinos; Liberales – Conservadores; Republicanos – Revolucionarios del 1934; Frente Popular – Conservadores.

El péndulo era impulsado, lanzado hacia el otro lado, con la furia, el odio y la crueldad que creían haberlo recibido. Desde el año 1939 el péndulo oscilaba únicamente hacia un lado. En un inicio -salvo las acciones del maquis- se carecía de fuerza para que atravesara la vertical hacia el otro lado, luego las posibilidades eran tan mínimas que pasaban por ser testimoniales y, por último, llegó la resignación.

La actitud de los más era esperar la muerte del dictador, otros trabajaban, y los menos se concertaban e intrigaban en la clandestinidad. El deseo unánime era la democracia.

A medida que el péndulo oscilaba con mayor lentitud- o sea, el régimen franquista perdía fuerza-, aparecían también unas minorías con afán

Innovación o adaptación en la Transición

Para muchos grupos políticos, el período preparatorio para la Transición fue una etapa en que nacían y hervían ideologías, ideas y proyectos. Se esperaba ilusionadamente que ésta fuera el puente hacia una nueva etapa histórica en que nuevos planes o programas de organización social, adaptarían las estructuras del Estado a los nuevos tiempos.

Frente a estos grupos estaban los partidos que tras propugnar durante años la Ruptura como única solución, aceptaban la Transición como método para lograr la Recuperación. Su sueño, su doctrina, era la voluntad de recuperar instituciones, programas, leyes, nombres que se habían perdido tras la guerra del 36 al 39. Parecían buscar el tiempo perdido, sin darse cuenta que la sociedad ya era otra.

Frente a la idea de innovar o adaptar de los primeros, estos últimos insistían en: Recuperar, Recuperar y Recuperar.

Parecía que la elección se inclinarían hacia: Innovar y Adaptar, pero no fue así, la política de la Transición se inclinó por la opción de Recuperar, o sea la defendida por los partidos históricos. Esta fue la causa de que un buen número de proyectos innovadores se fueran a la trituradora. No importaba que pudieran ofrecer soluciones actualizadas, oportunas, imaginativas, y trabajadas, apenas se leyeron, su destino fue la Trituradora.

Aquí quiero recordar y exponer el resumen de algunas de ellas:

Estampas secretas del final del franquismo

Un antiguo y admirado profesor de la Academia de Infantería, por entonces ayudante del Capitán General de una Región Militar me llama para pedirme que tan pronto como sea posible vaya a verle. Esta petición es personal y no debo informar a mis superiores ni a mis compañeros. Debo entrar en Capitanía a las cuatro de la tarde por la puerta trasera del edificio.

Debido a quien me llamaba, salí en coche al día siguiente de madrugada de una localidad del sur de Francia, donde estaba trabajando para el servicio. Viajé unas siete horas. Esperé a que dieran las cuatro para estar en la puerta de Capitanía. Me estaba esperando. Tras los saludos, mi antiguo profesor -lacónico como siempre- me dijo: "el Teniente General necesita oírte y quizás te pedirá una opinión".

Pasamos a un despacho nada formal donde estaba el Teniente General. Mi vestimenta se ajustaba más a un hippie que a un oficial del Ejército. Me cuadré, sumando a mi saludo disciplinario, la profunda admiración que sentía por él, por su talante personal y por su brillante